“Estrategias para fortalecer la participación, comunicación oral y trabajo colaborativo en el aula”

 

FASE 1: DESCUBRIR Y COMPRENDER

 

En esta etapa identifiqué una problemática real dentro de mi práctica docente. Observé que muchos estudiantes presentan dificultades para participar activamente en clase, expresarse de manera oral y trabajar colaborativamente con sus compañeros.

 

Para comprender mejor esta situación, utilicé la observación directa, el diálogo con los estudiantes y la reflexión sobre mis propias prácticas pedagógicas.

 

Resultados:

Detecté inseguridad al hablar en público, poca interacción entre compañeros y baja participación durante las actividades grupales.

 

Reflexión personal:

Esta fase me permitió desarrollar una mirada más empática hacia mis estudiantes y entender que sus actitudes están relacionadas con miedos, inseguridades y falta de espacios adecuados para expresarse.

 

 

FASE 2: DELIMITAR

 

Después de analizar la situación, delimitó el problema principal:

 

Baja participación, escasa comunicación oral y poco trabajo colaborativo en el aula.

 

Pregunta detonadora:

¿Cómo puedo diseñar una estrategia que fomente la participación activa, la comunicación oral y el trabajo colaborativo en mis estudiantes?

 

Reflexión personal:

Esta etapa me ayudó a enfocar mejor el problema y dejar de lado aspectos secundarios, centrándome en una necesidad concreta y real.

 

 

FASE 3: IDEAR

 

Realicé una lluvia de ideas sin juzgar su viabilidad en un primer momento. Algunas propuestas fueron:

 

- Debates guiados

- Trabajo en equipos

- Podcast educativos

- Foros virtuales

- Dinámicas participativas

- Uso de herramientas digitales

 

Resultados:

Generé múltiples alternativas para abordar el problema desde distintas perspectivas.

 

Reflexión personal:

Me sentí motivada y creativa. Este proceso me permitió pensar fuera de lo tradicional y valorar nuevas estrategias para mejorar mi práctica docente.

 

 

FASE 4: CREAR

 

Seleccioné la idea más viable:

 

Implementar actividades colaborativas apoyadas con recursos digitales (podcast, debates y trabajo en equipo).

 

Diseñé una primera versión de la estrategia como prototipo, elaborando instrucciones claras y actividades participativas para los estudiantes.

 

Resultados:

Creé un esquema de trabajo que promueve la expresión oral y la colaboración.

 

Reflexión personal:

Aprendí que no es necesario que todo sea perfecto desde el inicio, sino funcional para poder probarlo y mejorarlo.

 

 

FASE 5: PROBAR Y REFINAR

 

Planifiqué pruebas con estudiantes para observar su participación y recopilar retroalimentación mediante encuestas y observación directa.

 

Resultados:

Los estudiantes mostraron mayor interés y participación. Se identificaron aspectos a mejorar como tiempos de trabajo y organización de actividades.

 

Reflexión personal:

Esta fase me permitió validar la propuesta y comprender la importancia de ajustar según la experiencia real.

 

 

REFLEXIÓN FINAL

 

La experiencia de diseñar un proyecto de innovación educativa mediante el pensamiento de diseño fue muy enriquecedora. A lo largo de las cinco fases aprendí a observar con mayor empatía, definir problemas reales, generar ideas creativas, materializarlas y ponerlas a prueba.

 

Comprendí que innovar no significa tener una solución perfecta desde el inicio, sino atreverse a probar, equivocarse y mejorar continuamente. Este proceso me permitió salir de mi zona de confort y pensar en estrategias centradas en las necesidades reales de los estudiantes.

 

Sin duda, el design thinking será una herramienta que seguiré utilizando en mi práctica docente, ya que me ayuda a reflexionar, crear y transformar mi manera de enseñar, buscando generar experiencias de aprendizaje más significativas.

 

Comentarios

Entradas populares